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El alcalde de Alcampell, Josep Anton Chauvell, también socialista, reconoce que en su pueblo el referéndum “causa una verdadera inquietud”. “Aparte de la lengua, hablamos catalán, tenemos una relación muy estrecha. Los pueblos de la Franja con los que tocan con Catalunya intercambiamos sistema de riego y muchas cosas, no quisiéramos que se llegara a crear una división ni que se diera ese paso”, señala, en referencia a la independencia.

En la misma línea se pronuncia José Guillén, el alcalde de Camporrélls, cuando habla del 1 de octubre: “Lo vemos con preocupación, porque nuestros vínculos con Catalunya son muy grandes, no solo de cultura y lengua. No hay nadie que no tenga un familiar en Catalunya. Yo tengo un hijo trabajando en SEAT. Entendemos un lado y huimos al otro”, asegura el alcalde, que vivió unos años en Barcelona.

Por su parte, el alcalde de Viacamp y Litera, Alfredo Pociello, reconoce que preferiría que no hubiera referéndum y afirma que si llegara la independencia le gustaría seguir entendiéndose con Catalunya “como hasta ahora”. “No sé cómo quedarían los convenios y además compartimos sanidad y servicios vitales como los bomberos”, responde.

Preocupación también en Baells, pese a que no linda con Lleida. El municipio está a 10 kilómetros de tierras catalanas y tiene Alfarràs a 17 kilómetros por carretera. Sus vecinos deben recorrer 102 kilómetros para llegar a Huesca capital y solo 40 hasta Lleida. “Tengo el corazón dividido, tengo dos hijas en Catalunya, mis yernos son catalanes y mis cuatro nietos, también”, afirma el alcalde, Antonio Solano. Es del Partido Aragonés (PAR) y uno de los dos únicos alcaldes no socialistas de la Litera. “Nuestro sentimiento está con Catalunya y Aragón. No sé si a Catalunya le irá mejor por separado, soy aragonés pero Catalunya es mi segunda tierra. La situación se les ha ido de las manos a las dos partes”, asegura.

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Los “agravios” y el diálogo

“Este tema empezó por un agravio moral y con toda la razón del mundo, porque Catalunya ha sufrido agravios que se han ido acentuando y eso ha creado una corriente de opinión y un sentimiento que yo puedo entender totalmente”, asume la alcaldesa de Mequinenza. “Sin embargo, que quieran independizarse o las escenas del Parlament me producen tristeza”, confiesa.

La edil socialista reconoce que tiene el “corazón partido” y que le duele que independentistas y Estado no hayan encontrado “una solución que cubra las expectativas de Catalunya”. “No sé si hay que buscar mejores interlocutores para ambas partes para ver si son capaces de reconducir el tema”, insiste Godia.

El hospital de referencia de Mequinenza es el Arnau de Villanova de Lleida, aunque según la alcaldesa cada vez es más frecuente que los pacientes de su pueblo sean dirigidos a Barbastro. Aún en caso de independencia, avisa a los maximalistas, su pueblo igualmente tendrá que entender con Catalunya.

“Tengo la voluntad –asevera– de tener una extraordinaria relación con los catalanes porque yo siempre he admirado a Catalunya”. Y añade: “Ha sido para mí un referente, en especial en materia cultural, y siempre he pensado que iban por delante del tiempo y han sido un espejo en el que me he mirado muchas veces al plantear cuestiones para mi pueblo”. “Cuando oigo a alguien hablar mal de Catalunya, me revienta; pero el proceso independentista la verdad es que me ha descolocado mucho y no lo valoro tan positivamente”, lamenta.

Chauvell, de Alcampell, coincide en que el origen de la reivindicación actual es la falta de ofertas políticas para Catalunya: “Tenemos un Gobierno que no ha atendido ninguna petición de las que se han reivindicado desde Catalunya. Ni una ni una. Solo ha planteado vías judiciales y el Tribunal Constitucional y no se ha argumentado nada”. Aunque tampoco ve al soberanismo libre de culpa: “Por el otro lado se ha estado calentando la olla demasiado”.

“Mi familia está en Catalunya y hemos llegado a tener que dejar una sobremesa porque no sirven los argumentos cuando se ha enquistado tanto el problema”, dice. “Es emocional, la gente lo tiene asumido y será difícil la solución”, admite. Por ello, defiende la vía federalista que propone su partido. “Sería una reforma federal en la que fueran reconocidos todos los derechos y las peticiones de Catalunya “, argumenta. “Una ruptura dramática a nosotros nos duele y no sería una solución buena”, sostiene.

“No puede ser que haya tierras privilegiadas como Navarra y el País Vasco y y que todo el mundo se gire contra Catalunya; un Estado federal es la única solución”, coincide José Guillén, de Camporrélls. Alfredo Pociello, de Viacamp y Litera, va más allá: “¿De qué forma se podría arreglar? Quizás permitiendo que los impuestos que se generen en Catalunya se queden en el territorio”, apunta.

Una identidad propia y mixta

Guillén defiende la identidad mixta de este territorio, que lo hace singular: “Tenemos el corazón partido… Yo soy del viejo Aragón, pero también puedo pertenecer a Catalunya”. “Sin renunciar a ser aragoneses, somos tierra de transición y tenemos que convivir. Si tengo que ir a Huesca o a Zaragoza me siento muy a gusto, pero también me siento muy bien en Lleida y en Barcelona”, afirma. Y pone un ejemplo de la relación con los pueblos catalanes: “Mi municipio linda con Os de Balaguer, que antes era Tragó de Noguera, el pueblo desaparecido bajo un pantano. Y siempre me invitan a la fiesta”.

Para el alcalde de Alcampell, la independencia siembra muchas incógnitas pragmáticas en la Franja aragonesa: “Por ejemplo, el año pasado pusimos en regadío 200 hectáreas de mi término que se riegan de Almenar. ¿No podríamos regar porque sería otro país?”. Recalca que a su juicio se producirían paradojas “impensables”: “Toda la fruta de la comarca de la Litera pasa a través de Actel, una cooperativa de segundo grado de Lleida, las empresas de porcino Vall Companys o Leridana de Piensos tiene integradas muchas granjas en Aragón. ¿Qué pasaría?”

La alcaldesa de Mequinenza relata que su tierra tiene muchas costumbres catalanas: “Muchos de nosotros descendemos de Catalunya y hablamos catalán. Muchas familias proceden de Móra d’Ebre porque en su tiempo cuando se hacía el transporte de carbón con los llaüts había una relación muy fluida entre los pueblos de la ribera del Ebro y se crearon muchos vínculos y nacieron muchas relaciones sentimentales”. Por ejemplo, señala que en su localidad se celebra “el segundo día de Navidad y la Mona”.

Pociello, de Viacamp y Litera, también relata que se lleva muy bien con los alcaldes catalanes de poblaciones vecinas, entre ellos con el de Sant Esteve de la Sarga, el republicano Jordi Navarra. Cuando tienen intereses comunes la política queda al lado. “Si conviene tirar algo adelante no miramos si somos de derechas o de izquierdas, apostamos juntos y trabajamos juntos”. Un ejemplo es la fluida gestión conjunta del Congost de Montrebei.